Cinco cuestiones sobre Nahuel Moreno y el Morenismo.

CINCO CUESTIONES SOBRE NAHUEL MORENO Y EL MORENISMO

INTRODUCCIÓN

Este año se cumplieron 30 años del fallecimiento de Nahuel Moreno, importante dirigente de la IV Internacional y del trotskismo latinoamericano y mundial de la Segunda post-Guerra. Prueba de su importancia es que, a tres décadas de su muerte, y a pesar del estallido de su corriente en los años 90, sigue siendo el morenismo (o sea, las variadas tendencias: LIT-CI, UIT-CI, SECA o la Corriente del MST- que se referencian con Moreno), las más importantes de Latinoamérica. E, incluso, le siguen en tamaño e importancia las corrientes que provienen del morenismo como la Fracción Trotskista Estrategia Internacional del PTS, Socialismo o Barbarie del Nuevo MAS o la FLTI orientado por la LOI-DO, y otros grupos. Muy detrás vienen los otros exponentes latinoamericanos, como el lorismo o el altamirismo, y las corrientes surgidas en Europa o Estados Unidos.Sin embargo, a 30 años del fallecimiento de Moreno, todos sus seguidores hablan del legado de éste, pero nadie de la (o las) corriente(s) morenista(s) ha logrado precisar claramente en qué consiste dicho legado.Este ensayo, en cinco ejes, analiza las fortalezas del trotskismo de Moreno y sus debilidades -y más aún; las debilidades del morenismo en todas sus variantes-, apuntando a su superación dialéctica.
1) Nuestro grupo, la Liga Comunista de los Trabajadores, proviene de la corriente morenista, y nos reivindicamos comunistas, socialistas revolucionarios, marxistas principistas, leninistas-trotskistas o sencillamente trotskistas, pero no morenistas. Lo bueno de Nahuel Moreno es que se plantó contra Michel Pablo, dirigente de la IV Internacional (y Posadas en Latinoamérica) que le capitulaba al stalinismo y al nacionalismo burgués en el mundo colonial y semi-colonial; y que batalló contra Ernest Mandel, en el SU, después, que le capitulaba a la ultraizquierda en los años´60 y´70, y a todas las direcciones pequeño-burguesas que dirigían procesos revolucionarios -también, dentro del SU, contra la adaptación al stalinismo tercermundista del SWP norteamericano realizada por Hansen/Barnes-, y, por último, a finales de los años´70 y principios de los´80, contra Pierre Lambert y su adaptación a la socialdemocracia. Críticas y batallas políticas -no sin errores y rectificaciones- que compartimos en sus grandes e importantes trazos. Pero la fortaleza de esas batallas políticas está en que Moreno las dió desde el legado teórico-programático de Lenin y Trotsky, y no en que haya aportado algo nuevo o superior a lo que ya dijeron estos maestros. Por eso, porque no ha realizado un aporte cualitativo, no es correcto considerarse morenista (aunque haya sido una de las corrientes trotskistas más principistas de la Segunda post-Guerra). También reivindicamos el carácter obrero e internacionalista del trotskismo que impulsó Moreno, o sea, el objetivo estratégico de construirnos en la clase obrera y en sus luchas, y la construcción del partido en el marco de la Internacional, cuestiones centrales ya planteadas por Trotsky. Esa diferenciación de ismos, de diferentes corrientes trotskistas, sin que se encuentren aportes cualitativos, no hace más que abrir más la brecha entre los marxistas principistas o trotskistas-leninistas; y desde ya no es esa nuestra intención, porque ya hay diferencias reales con muchos, sobre muchos temas, como para agregar una más, que en nada ayuda a la construcción nacional e internacional del partido de la revolución proletaria y socialista.

2) Pero hay algo más en relación a Moreno. No compartimos la revisión de la Teoría de la Revolución Permanente de principios de los ´80. Ciertamente que hubo, y que puede haber, revoluciones que destruyen o desarticulan el aparato represivo del Estado burgués, que no tienen a la clase obrera al frente, y que pueden producir cambios importantes o radicales en el régimen de dominación burguesa. Revoluciones que cuando se produjeron ya no eran las viejas revoluciones burguesas anti-feudales, porque éstos ya eran países capitalistas; tal es el caso de Portugal en 1974, Nicaragua en 1979, Irán en 1979 o Haití en 1986. Pero estos procesos en nada cambian la teoría programa de la revolución permanente de Trotsky, ella sigue siendo correcta y no ha surgido ningún fenómeno nuevo, ni puede surgir, que haga que haya que luchar primero por una revolución democrática para después luchar por una revolución proletaria y socialista.A modo de ejemplo. En un país donde hay una dictadura tienen, lógicamente, más peso las consignas democráticas, pero, al decir de Trotsky, hay que plantearlas sin que ellas se transformen en un dogal -el nudo de la horca- al cuello de la revolución proletaria. Por ejemplo, la Asamblea Constituyente; esa consigna burguesa, que es la consigna democrática más importante, sólo tiene sentido en países que todavía no están formados como Estado (y actualmente son muy pocas las situaciones), o en procesos de ascensos revolucionarios dónde la burguesía intente meter el ascenso de masas por las urnas, eligiendo gobierno "democráticamente", para poder así desviarlo. Entonces el planteo de Asamblea Constituyente apunta a no elegir cargos sino a discutir todo. Y ese planteo debe ir de la mano de seguir desarrollando los organismos de clase y de poder -y el armamento del proletariado- para imponerla (o para tomar el poder directamente si la situación lo permite). Propagandizando, durante ese período de agitación de la Asamblea Constituyente, los temas estructurales más importantes para el país (ruptura con los pactos que nos atan al imperialismo -si es semi-colonial-, la expropiación de la tierra; el problema de las nacionalidades oprimidas si lo hubiera, la expropiación de los sectores estratégicos de la industria, la reducción de la jornada laboral, etc., etc.). Y, si no dan las relaciones de fuerza para imponerla, el partido tiene que retroceder, pero estará en mejores condiciones para encarar una campaña electoral porque ya habrá propagandizando sus objetivos y consignas políticas. Otra cosa totalmente distinta es hacer lo que los oportunistas adaptados al régimen hacen, frente a todo ascenso de masas, cuando plantean la Asamblea Constituyente para llevar a las urnas dicho ascenso, como realizó el PO, el PTS, y también grupos como Convergencia Socialista o la LOI-Democracia Obrera, este último no en todo el proceso, pero sí a finales del 2001 (y el N.MAS también la ha planteado de esa forma en diferentes procesos latinoamericanos). No levantan la Asamblea Constituyente para enfrentar al régimen, sino para encontrar una salida política dentro del régimen democrático burgués. Estos son algunos de los elementos a extraer de las lecciones del 2001/03 en Argentina.Por otra parte, por la ubicación histórica y geográfica en la que militó Moreno, en Argentina y en Latinoamérica, en la Segunda post-Guerra, donde los períodos democráticos eran rara avis, él y su corriente no desarrollaron anti-cuerpos teóricos, y político-prácticos, para enfrentar, o abordar sin capitular, a la democracia burguesa. De allí que el MAS argentino, armado con las concepciones que dejó Moreno en ese plano se desvió en una terrible adaptación al régimen democrático burgués, vía el electoralismo, a mediados y finales de los ´80, incluso mucho antes de la reunificación alemana y el descalabro de la URSS. Situación que no es privativa de los morenistas, porque la adaptación al régimen -que da como resultado políticas y campañas electorales cuasi socialdemócratas, donde los problemas más acuciantes se pueden resolver en el marco del sistema capitalista-, se sigue viendo en los partidos que componen los frentes electorales permanente, como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores del PO-PTS-IS e Izquierda al Frente por el Socialismo del MST-N.MAS. Frentes electorales en los que la mayoría de estos partidos, y la mayoría de sus miembros, no son morenistas. 

3) Los procesos que llevaron a la restauración capitalista en Europa del Este y la URSS no se los puede considerar revolucionarios por el sólo hecho del ingreso, y sólo en algunos pocos de esos Estados Obreros Burocratizados, de las masas en escena. Más bien fueron los últimos coletazos de la contrarrevolución stalinista. Porque dicho ascenso de masas se dió -a raíz de la crisis mundial, y cuando la burocracia pasa a planificar conscientemente la restauración capitalista (Perestroika)-, en un marco mundial cuando se había agotado, y derrotado, el ascenso revolucionario en el mundo semi-colonial de los 70 y principios de los 80 (Camboya y Laos en el sudeste asiático, Nicaragua y El Salvador en Centroamérica), la propia derrota del proceso abierto en Polonia en 1980/81, y a mediados de la misma década la derrota de los mineros ingleses y la derrota de los aero-navegantes en Norteamérica. Eso es lo que explica que no haya surgido una vanguardia trotskistizante -como decía y creía Moreno que iba a ocurrir- en esos procesos con la cual empalmar para construir el partido revolucionario, corrientes de izquierda que sí habían surgido en procesos anteriores cuando la realidad e intensidad de la lucha de clases mundial era otra.Esa es una diferencia importante que tenemos con todo el morenismo y las corrientes surgidas de allí, como la FT del PTS y sus rupturas, o Socialismo o Barbarie del Nuevo MAS -que modificó el carácter de clase de la URSS y otros Estados congéneres, en 1994, para continuar justificando la política que tuvo cinco años antes-, corrientes que también consideraron revolucionarios esos procesos de 1989/92. Y de hecho con casi todo el trotskismo mundial -incluido Guillermo Lora, Jorge Altamira, Ted Grand, el Worker`s Power y sus rupturas, o el lambertismo, etc., incluso Tony Cliff que en su anti-defensismo orientaba en el mismo sentido- que con mayor o menor intensidad, prefiguraron que la revolución política se podía llevar adelante en dos tiempos; en el primero, todo contra la burocracia stalinista; y en el segundo, el partido trotskista/bolchevique -que no existe en el primer acto- tomaría el poder. Esto era pensado así (salvo por Mandel o Gerry Healy que oficiaban de consejeros de Gorbachov/Yeltsin el primero, y de Gorbachov en segundo, o la corriente espartaquista que directamente apoyaban al ala dura de la burocracia stalinista, igualmente restauracionista), en particular en la corriente morenista de finales de los ´80, que creyó que el voluntarismo y la exageración reemplazaban el análisis serio de la lucha de clases, tomando a ésta y al mundo como una totalidad en dinámica.De allí que la revolución democrática y el análisis objetivista mecanicista de la realidad (nacional y mundial) y la muerte de Moreno, se combinaron abruptamente, y a finales de los '80 y principios de los `90, llevando al estallido de la corriente morenista. Estallido que todavía continúa. Obviamente, Moreno no tiene la culpa sobre cómo sus seguidores respondieron a estos procesos, dos o tres años tras su fallecimiento, pero sí tiene responsabilidad política por cómo, bajo qué preceptos y concepciones de sus últimos años, dejó armada a la corriente.

4) Reivindicamos los sanos métodos de Moreno para la construcción del partido revolucionario, donde no se expulsaba por diferencias políticas y se defendía la moral proletaria y partidaria. Pero, como se ha visto en las innumerables rupturas de la corriente morenista, eso no alcanza. Sin embargo, en un artículo titulado Cuatro consejos de Lenin, de 1986, criticando al PC por la falta de libertad de crítica interna, Moreno recopila citas de Lenin, y allí se infiere que la crítica que realiza no sólo es para el centralismo burocrático, sino que puede ser extensible a todo partido centralista democrático, o sea, a los partidos revolucionarios -leninistas-trotskistas- que se construyeron bajo la presión del stalinismo en la Segunda post-Guerra.Plantea Lenin: "El anatemizar o expulsar del partido no sólo a los antiguos economicistas, sino también a los grupitos de socialdemócratas que padecen de una 'cierta inconsecuencia', sería de todo punto absurdo... pero nosotros vamos todavía más allá: cuando tengamos un programa y una organización de partido, no sólo deberemos abrir las páginas del órgano del partido a un intercambio de opiniones, sino exponer sistemáticamente nuestras discrepancias, por poco importantes que ellas sean, a aquellos grupos o grupitos, como el autor los llama, que defienden hasta caer en la inconsecuencia ciertos dogmas del revisionismo y que, por unas y otras causas, insistan en su particularismo e individualidad de grupos. "Precisamente para no caer en las actitudes tajantes... con respecto al 'individualismo anarquista', hay que hacer, a nuestro juicio, todo lo posible -hasta llegar incluso a ciertas concesiones que nos aparten del hermoso dogma del centralismo democrático y del sometimiento incondicional a la disciplina- para dejar a estos grupitos en libertad de expresarse, para dar a todo el partido la posibilidad de medir la profundidad o la poca importancia de las discrepancias, para poder determinar, concretamente, dónde y en qué aspectos definidos se manifiesta la inconsecuencia" (V.I. Lenin: Obras Completas, ob. cit., tomo VII. pp. 110 - 111). Y trece años más tarde, en 1916, en su artículo "Tareas de los Zimmerwaldistas de izquierda en el Partido Socialdemócrata Suizo", Lenin aconsejaba: "Es justamente para que la lucha inevitable y necesaria de tendencias no degenere en rivalidad de 'favoritos', en conflictos personales, en mutuas sospechas y pequeños escándalos que todos los miembros del Partido Socialdemócrata están obligados a promover una lucha abierta sobre el terreno de los principios de las diversas tendencias de la política socialdemócrata". (V.I. Lenin: Obras Completas, ob. cit., tomo XXIII, p. 145.) Pero Moreno, y el morenismo, armado de una caracterización equivocada de la realidad mundial, y con el afán de aprovechar las grandes oportunidades que brindaba la lucha, no abordó la cuestión del partido de combate, centralista democrático, genuinamente leninista. Se entrevió el problema, pero no se avanzó sobre él. No estamos hablando de hacer de la necesidad virtud, porque, para nuestros objetivos, por el tipo de enemigo que enfrentamos, cuanto más cohesionado esté el partido mucho mejor. Pero sí, hablamos de no ver la necesidad de crear los mecanismos constitutivos -formativos y orgánicos- del partido para las fracciones públicas, y no meros acuerdos ad hoc para salir del paso, como son las experiencias separadas que algunos practicaron, pero que, en realidad, más que experiencias separadas fueron rupturas ordenadas.La corriente morenista pagó por eso, de hecho, todo el trotskismo de la Segunda post-Guerra -desde los más revisionistas hasta los que, desde la 'izquierda', hacen cretinismo anti-morenista, haciendo lo mismo o peores cosas aún-, y casi tres décadas después del derrumbe stalinista, lo siguen pagando con escisiones absurdas por injustificadas, exclusiones y/o expulsiones burocráticas. Para poner los ejemplos muy cercanos; la media docena de rupturas del altamirista PO, y otras tantas del albamontista PTS, del MST y de IS, del PSTU argentino y Convergencia Socialista, o la partición en casi dos mitades del PSTU de Brasil; y estos ejemplos son sólo por hablar de la última década. La realidad hartamente lo atestigua; el tipo de régimen partidario que se construye no canaliza las diferencias, y no sirve para las duras y francas discusiones (lucha de tendencias/lucha de fracciones) de las que habla Lenin.

5) Y, más en lo práctico y general, compartimos con Moreno el rechazo a los sectarios que se niegan a intervenir en los procesos progresivos, porque dichos procesos no son químicamente puros como quisieran. Y también rechazamos a los oportunistas que confunden dichos procesos con sus direcciones, capitulándoles a estos últimos de diferentes formas -o a los prejuicios democráticos y a las presiones sociales de las clases medias o pequeña burguesía-, y en función de eso revisan la teoría. También, aunque no todas las conclusiones o concepciones consideramos correctas, reivindicamos el permanente rearme teórico-programático que realizaba (reconociendo los errores, y eso es muy importante) en las escuelas de cuadros; no tomando la teoría como un dogma sino como una guía para la acción. Y muy lejos de avergonzarnos de provenir de la corriente morenista (algo que ningún trotskista debe hacer, provenga de dónde provenga), nos parece de fundamental importancia tener una base sólida desde dónde realizar críticas, y extraer lecciones de forma dialéctica, negando y conservando, para llevar adelante el rearme teórico-programático, porque, al decir de Hegel; todo avance parte de la negación. Rearme teórico más que necesario para un corpus teórico-programático como el del morenismo, ajustado a la situación de la Segunda post-Guerra, que tras la restauración capitalista en la URSS y Europa del Este poco tiene que ver con nuestra realidad mundial. En este marco no está de más recordar la vieja sentencia de Lenin: sin teoría revolucionaria no hay política revolucionaria.

LIGA COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES

15-09-2017

CINCO QUESTÕES SOBRE NAHUEL MORENO E MORENISMO

INTRODUÇÃO

Este ano marcou o 30º aniversário da morte de Nahuel Moreno, importante líder do IV Trotskismo Internacional e Latino-Americano e Mundial do Segundo Pós-Guerra. Prova de sua importância é que, três décadas de sua morte, apesar do surto da corrente na década de 90, ainda é o morenismo (ou seja, as várias tendências: LIT, UIT-CI, SECA ou corrente do MST- que são referenciados com Moreno), o mais importante da América Latina. E mesmo que eles seguem em tamanho e importância correntes que vêm de morenismo como a Fração Trotskista Estratégia Internacional PTS, Socialismo ou Barbárie New MAS ou FLTI guiado pela LOI-DO, e outros. Vem muito atrás de outros expoentes da América Latina como Lorism ou altamirismo e correntes surgiu na Europa ou nos Estados Unidos.Sin Mas 30 anos depois da morte de Moreno, todos os seus seguidores falar sobre o legado deste, mas nenhum dos ( ou) atual (s) morenista (s) conseguiu claramente no que é dito teste legado.Este em cinco eixos, trotskista analisa os pontos fortes e fracos de Moreno e ainda mais; as fraquezas do morenismo em todas as suas variantes, apontando para sua superação dialética.

1) O nosso grupo, a Liga Comunista dos Trabalhadores, vem do morenista atual e vindicar a nós comunistas, socialistas revolucionários, baseada em princípios marxistas, leninistas-trotskistas ou simplesmente trotskistas, mas não morenistas. Nahuel Moreno boa é que se puseram contra Michel Pablo, líder da Quarta Internacional (e Posadas na América Latina), que capitulou ao stalinismo e do nacionalismo burguês na colonial e do mundo semi-colonial; e Ernest Mandel lutou na SU, em seguida, ele se rendeu à extrema esquerda na y'70 años'60, e todas as lideranças pequeno-burguesas que dirigiam -também processos revolucionários dentro do SU, contra adaptação Terceiro stalinismo mundialista do SWP norte-americano realizado por Hansen / Barnes- e, finalmente, no final dos anos 70 e início dos anos 80, contra Pierre Lambert e sua adaptação à social-democracia. Crítica e batalhas políticas - não sem erros e retificações - que compartilhamos em seus grandes e importantes traços. Mas a força dessas batalhas políticas é que Moreno as deu do legado teórico-programático de Lênin e Trotsky, e não por ele ter contribuído com algo novo ou superior ao que esses mestres disseram. Portanto, como ele não fez uma contribuição qualitativa, não é correto considerar-se um morenoísta (embora ele fosse uma das correntes trotskistas mais íntegras do segundo período do pós-guerra). Os trabalhadores também reivindicam o caráter internacionalista do trotskismo que levou Moreno, isto é, construir-nos o objectivo estratégico da classe trabalhadora e suas lutas e construção do partido sob as principais questões internacionais já levantadas por Trotski. Essa diferenciação de ismos, de diferentes correntes trotskistas, sem contribuições qualitativas sendo encontradas, apenas abre mais a brecha entre os principistas marxistas ou os trotskistas-leninistas; e essa já não é a nossa intenção, porque já existem diferenças reais com muitos, em muitos assuntos, para acrescentar mais uma, o que de forma alguma ajuda a construção nacional e internacional do partido da revolução proletária e socialista.

2) Mas há algo mais em relação a Moreno. Nós não compartilhamos a revisão da Teoria da Revolução Permanente do início dos anos 80. Certamente não havia, e pode haver, revoluções que destroem ou desmantelar o aparato repressivo do Estado burguês, que tem a classe trabalhadora para a frente, e pode produzir mudanças significativas ou radicais no regime da dominação burguesa. Revoluções que quando ocorreram não eram mais as antigas revoluções burguesas anti-feudais, porque estes já eram países capitalistas; tal é o caso de Portugal em 1974, da Nicarágua em 1979, do Irã em 1979 ou do Haiti em 1986. Mas esses processos não mudam a teoria da revolução permanente de Trotsky, ela ainda é correta e nenhum fenômeno novo surgiu, nem pode surgir, que é necessário lutar primeiro por uma revolução democrática e depois lutar por uma revolução proletária e socialista. Em um país onde há uma ditadura são slogans democráticos logicamente mais peso, mas, nas palavras de Trotsky, você tem que criá-los sem que eles se transformar em um laço nó -a horca- do pescoço da revolução proletária. Por exemplo, a Assembléia Constituinte; este slogan burguesa, que é a palavra de ordem democrática mais importante, só faz sentido em países que ainda não são formados como um estado (e atualmente muito poucas situações), ou no processo de promoções revolucionários onde a burguesia tentar obter o aumento da massa as pesquisas, escolhendo o governo "democraticamente", para poder desviá-lo. Então a proposta da Assembléia Constituinte não visa eleger cargos, mas discutir tudo. E esta proposta deve andar de mãos dadas com o desenvolvimento dos organismos de classe e de poder - e o armamento do proletariado - para impor isso (ou para tomar o poder diretamente, se a situação permitir). Propagandeada durante este período de turbulência da Assembléia Constituinte, as questões estruturais mais importantes para o país (romper com os convênios que se ligam-nos-se o imperialismo semi-colonial, desapropriação de terras, o problema das nacionalidades oprimidas se houve, a expropriação dos setores estratégicos da indústria, a redução do dia de trabalho, etc., etc.). E, se não derem as relações de poder para impô-lo, o partido precisa recuar, mas estará em melhor posição para enfrentar uma campanha eleitoral porque já terá propagandeado seus objetivos políticos e slogans. Outra coisa bem diferente é fazer o que os oportunistas adaptadas ao regime feita, contra todos aumento de massa, quando levantam a Assembléia Constituinte para trazer às urnas este aumento, assim como o PO, PTS, e grupos como Convergência Socialista ou a LOI-Democracia Obrera, esta última não em todo o processo, mas no final de 2001 (e o N.MAS também a elevou dessa maneira em diferentes processos latino-americanos). Eles não levantam a Assembléia Constituinte para enfrentar o regime, mas para encontrar uma solução política dentro do regime democrático burguês. Estes são alguns dos elementos para retirar as lições de 2001/03 em Argentina.Por em outros lugares, para localização histórica e geográfica em que militava Moreno, na Argentina e na América Latina no período pós-Segunda Guerra, onde períodos democrática eram raros avis, ele e sua corrente não desenvolveram anti-corpos teóricos, e político-práticos, para enfrentar, ou abordar sem capitular, a democracia burguesa. Daí o MAS argentino, armado com as idéias que deixaram Moreno em que o avião desviou em um terrível adaptação às burguesa regime democrático, através da propaganda eleitoral, os meados e final dos anos 80 ', mesmo muito antes da reunificação da Alemanha e recuo da URSS. Esta situação não é peculiar aos morenistas porque regime de adaptação que dá resultados em políticas e campanhas eleitorais quase social-democratas, onde os problemas mais urgentes podem ser resolvidos sob o sistema capitalista, ainda é visto em jogos que fazem as frentes eleitorais permanentes, como a Frente de Esquerda e os Trabalhadores da PO-PTS-IS e da Esquerda para a Frente pelo Socialismo do MST-N.MAS. Frentes eleitorais em que a maioria desses partidos e a maioria de seus membros não são morenitas.

3) Os processos que levaram à restauração do capitalismo na Europa Oriental e na União Soviética não pode ser considerado revolucionário pelo simples fato de renda, e apenas alguns desses Estados operários burocratizados, das massas na cena. Pelo contrário, eles foram os últimos espasmos da contra-revolução stalinista. Dito massas deu origem -a resultado da crise global, e quando a burocracia se torna plano consciente restauração capitalista (Perestroika) - em um quadro global quando se tinha esgotado e derrotado, o levante revolucionário na semi mundo 70 -colonial e início dos anos 80 (Camboja e Laos no Sudeste Asiático, Nicarágua e El Salvador, na América Central), a derrota processo muito aberto da Polônia em 1980-1981, e no meio da década, a derrota do Mineiros ingleses e a derrota dos aero-navegadores na América do Norte. Isso é o que explica por que não emergiu trotskistizante vanguarda como eu disse e acredita Moreno iria acontecer- nesses processos que se juntam para construir o partido revolucionário, as correntes de esquerda que haviam surgido em processos anteriores a si mesmo quando a realidade e intensidade da luta de classe mundial foi otra.Esa é uma diferença importante que temos com todos morenismo e correntes que surgem a partir daí, como o FT PTS e rupturas, ou socialismo ou Barbárie New MAS, que mudou o caráter de classe dos congêneres URSS e de outros estados, em 1994, para continuar justificando a política tinha cinco anos antes, correntes revolucionárias também considerou que estes processos 1989-1992. E, de fato, com a maior parte do trotskismo mundo -incluindo Guillermo Lora, Jorge Altamira, Ted Grande, o Poder Worker`s e rupturas, ou lambertismo, etc., mesmo Tony Cliff em seu anti-defensismo orientados na mesma direção - que, com maior ou menor intensidade, prenunciaram que a revolução política poderia ser levada adiante em dois períodos; no primeiro, tudo contra a burocracia stalinista; e no segundo, o partido trotskista / bolchevique - que não existe no primeiro ato - tomaria o poder. Isto foi pensado poço (excepto para Mandel ou Gerry Healy oficiante conselheiros Gorbachev / Yeltsin o primeiro e segundo Gorbachev, ou Espartaquista corrente apoiar directamente a asa dura, também restauracionista burocracia stalinista), particularmente em os atuais morenista 80 anos, que acreditavam que voluntarismo e exagero substituíram a análise séria da luta de classes, tendo este e para o mundo como um todo em dinámica.De lá que a revolução democrática ea análise objetivista realidade mecanicista (nacional e global) e morte de Moreno, combinado abruptamente desde o final dos anos 80 e início dos anos 90, levando à explosão da atual morenista. Pop que ainda continua. Obviamente, Moreno não tem culpa de seus seguidores responderam a esses processos, dois ou três anos após a sua morte, mas ele tem a responsabilidade política de como, sob que preceitos e conceitos de seus últimos anos, ele deixou armados para a atual.

4) Nós reivindicamos os métodos saudáveis ​​de Moreno para a construção do partido revolucionário, onde ele não foi expulso por diferenças políticas e a moral proletária e partidária foi defendida. Mas, como se viu nas inúmeras rupturas da corrente morenista, isso não chega. No entanto, em um artigo intitulado Quatro dicas Lenin de 1986, criticando a PC pela falta de liberdade de crítica interna, Moreno coleta citações de Lenin, e segue-se que a crítica feita não é apenas para centralismo burocrático, mas pode ser estendida a todo o partido centralismo democrático, ou seja, os partidos revolucionários -leninistas-trotskistas foram construídos sob a pressão do stalinismo na segunda pós-Guerra.Plantea Lenin: "o anathematise ou expulsar do partido não só os economicistas antigos, mas também pequenos grupos de social-democratas que têm uma 'certa inconsistência' seria ponto totalmente absurdo ... mas nós ir ainda mais longe: quando temos um programa e uma organização do partido, não só tem que abrir as páginas do órgão do partido para uma troca de opiniões, mas expor sistematicamente nossos desacordos, por mais insignificantes que sejam, a esses grupos ou grupos assobia, como o autor os chama, que defendem certos dogmas do revisionismo até caírem na inconsequência e que, por uma razão ou outra, insistem em sua particularidade e individualidade de grupos. "Precisamente para evitar cair nas atitudes incisivas ... a respeito do 'individualismo anarquista' para fazer, em nossa opinião, tudo até chegar ainda certas concessões que nos separam bela dogma do centralismo democrático e sujeição incondicionalmente a disciplina para deixar esses pequenos grupos livres para se expressar, para dar todo o grupo a possibilidade de medir a profundidade ou pequenas discrepâncias, a fim de determinar especificamente onde e como definido aspectos manifesta a inconsequência "(VI Lenin: Obras Completas, ob.cit., volume VII, pp. 110-111). E treze anos mais tarde, em 1916, em seu artigo "Tarefas de zimmerwaldianos esquerda no Partido Social Democrata Suíço", Lenin aconselhou: "É precisamente por isso que a luta tendência inevitável e necessário degenerar em rivalidade 'favoritos' nos conflitos pessoais, nas suspeitas recíprocas e nos pequenos escândalos, todos os membros do Partido Social Democrata são obrigados a promover uma luta aberta com base nos princípios das várias tendências da política social-democrata ". (VI Lenin: Collected Works, op cit, Vol XXIII, p 145 ....) Mas Moreno e morenismo, armado com uma descaracterização da realidade do mundo, e com o desejo de aproveitar as grandes oportunidades oferecidas a luta , não abordou a questão do partido de combate, o centralismo democrático, genuinamente leninista. O problema foi vislumbrado, mas nenhum progresso foi feito. Não estamos falando de tornar a virtude uma necessidade, porque, para nossos propósitos, para o tipo de inimigo que enfrentamos, quanto mais coeso é o partido, melhor. Mas sim, estamos a falar de não ver a necessidade da atividade de formação e Resíduos Orgânicos festa para fracções constituintes mecanismos públicos, meros arranjos não ad hoc para sobreviver, assim como as experiências separar alguns praticado, mas em na verdade, ao invés de experiências separadas foram ordenadas.La atual quebra morenista pagou por ele, de fato, todo o trotskismo da Segunda revisionistas do pós-guerra do mais àqueles que, a partir da 'esquerda', faça o cretinismo anti-morenista, fazendo a mesma coisa ou coisas piores ainda, e quase três décadas depois do colapso stalinista, eles continuam pagando com divisões absurdas por injustificadas, exclusões e / ou expulsões burocráticas. Para colocar os exemplos muito próximos; a meia dúzia altamirista rupturas PO, e como muitos dos albamontista PTS, o MST e IS, PSTU argentina Socialista Convergência, ou partição em quase duas metades do PSTU do Brasil; e esses exemplos são apenas para falar sobre a última década. A realidade é testemunha disso; o tipo de regime partidário que é construído não canaliza as diferenças e não serve para as discussões duras e francas (luta de tendências / luta de frações) das quais Lênin fala.

5) E, mais na prática e geral, compartilhamos com Moreno a rejeição dos sectários que se recusam a intervir nos processos progressistas, porque esses processos não são quimicamente puros como eles gostariam. E nós também rejeitam os oportunistas que confundem estes processos com os respectivos endereços, capitulándoles formas últimas, ou diferentes de preconceitos democráticos e pressões sociais da classe média ou pequena burguesia, e com base nessa revisão da teoria. Além disso, embora nem todas as conclusões ou concepções que consideramos corretas, reivindicamos o permanente rearmamento teórico-programático que ele realizou (reconhecendo os erros, e isso é muito importante) nas escolas de imagens; não tomando a teoria como um dogma, mas como um guia para a ação. E, longe de vergonha de vir do atual morenista (algo que nenhum trotskista fazer, de qualquer fonte), parece fundamental ter uma base sólida para executar crítica, e tirar lições dialeticamente, negando e preservando, levar adiante o rearmamento teórico-programático, porque, segundo Hegel; todos avançam parte da negação. Teórica rearmamento mais do que o necessário para um corpo teórico e programático como o morenismo, ajustado à situação de pós-II Guerra, que após a restauração capitalista na URSS e Europa Oriental tem pouco a ver com a nossa realidade global. Neste contexto, vale lembrar a antiga sentença de Lênin: sem teoria revolucionária, não há política revolucionária.