Por la Internacional para la Revolucion Socialista.

Por la Internacional para la Revolución Socialista

No habrá revolución socialista sin la lucha por la Internacional, comunista, obrera y revolucionaria, y sin esa lucha ningún trotskista es completo, por más que se esfuerce por aplicar políticas encuadradas en el Programa de Transición y la Teoría de la Revolución Permanente en su país. Porque la Internacional ayuda a entender la situación mundial y a dar las respuestas adecuadas a los innumerables conflictos de la lucha de clases mundial, a desarrollar la teoría, a aplicar las tácticas, a corregirlas, etc., y a actuar como Estado Mayor en los ascensos, las crisis y las situaciones revolucionarias en el mundo. Y, sobre todo, para mantener vivo al marxismo como doctrina y teoría revolucionaria, fundamentalmente internacionalista. A su vez, es una herramienta de vida o muerte para la revolución mundial. Para que la future revolución, y el naciente Estado Obrero, se encuentre con una Internacional sólida, ya estructurada en la clase, y no en una suma de tendencias internacionales, sin acuerdos, que no podrá poner en pie direcciones de partidos revolucionarios a la altura de la tarea inminente de las revoluciones que socorran a ese Estado Obrero. Pero incluso previamente es determinante, porque sin ella ningún grupo se desarrollará en partido para la toma del poder, todo grupo aislado indefectiblemente degenerará.

De la IV Internacional a su disolución

La IV Internacional, fundada por Trotsky en 1938, no existe. Los trotskistas en la Segunda post-Guerra no resistieron al fortalecimiento del stalinismo que llegaba a exhibir el desarrollo de nuevos estados obreros (socialistas, decían éstos), y no sólo los que surgieron por la ocupación del Ejército Rojo, de la URSS, en Europa del Este, sino también los que surgieron de inmensas revoluciones como la China y la de Vietnam, y también la de Yugoslavia, de Corea del Norte y de Cuba. En ese marco, junto al boom económico y el desarrollo reformista del "estado benefactor", los trotskistas fueron expuestos a grandes presiones políticas y sociales, tanto en los organismos de la clase como en el movimiento de masas, donde se fortalecieron stalinistas y socialdemócratas, y en los países semi-coloniales los stalinistas y los nacionalismos burgueses. Situación que lo marginó, más aún que en la preguerra. Frente a esto, sus direcciones fueron desarrollando diferentes revisiones de su programa. Algunos hasta renegando de su mismo programa, como Michel Pablo -y posteriormente Ernest Mandel, heredero y reconfigurador del pablismo- que dirigiendo la IV Internacional le capitularon al stalinismo, y a todas las modas vanguardistas. Éstos son los enterradores; los máximos responsables del desbarranque de la IV Internacional.El Comité Internacional, surgido en 1953, fue el primero y el intento más importante de organizar al trotskismo principista para derrotar al pablismo, pero las concepciones nacional-trotskistas del SWP norteamericano - y el seguidismo a este partido que le hacía Nahuel Moreno- junto a las tendenciashacia el federalismo de Healy y Lambert, llevaron a que el Comité Internacional no se construyera como una Internacional a la altura de derrotar al sector de Pablo-Mandel, y también, más allá de errors circunstanciales, fueron desarrollando y cristalizando otros revisionismos que profundizaron sus desvíos.Posteriormente, los otros intentos reconstructores de la IV Internacional fueron de menor envergadura y de menor tiempo de vida, y estallaron o se transformaron en pequeñas federaciones, y más aún se abrieron las diferentes ramas del trotskismo. Para pegar otro salto, y de mayor adaptación a la democracia burguesa, tras la restauración capitalista en la URSS y los países del Este de Europa. Habiendo actualmente cinco tendencias internacionales de origen morenista, tres de origen grantista, tres espartaquistas, dos healystas y otros tantos casos. Los sectores, como Workers Power, que rompieron con la corriente de Cliff (capitalismo de estado, porque así consideraban éstos a la URSS y se negaba a defenderla frente al imperialismo) giraron en un comienzo, al principio de los años 80, hacia un trotskismo más principista, pero se autoproclamaron como los verdaderos trotskistas principistas -para ellos todos son centristas, y hasta es lo mismo Michel Pablo que los que se enfrentaron a las concepciones de éste- pero mientras se orientaban hacia una V Internacional, sin ningún aporte teórico significativo siquiera, estallaron y se fraccionaron en varias corrientes. A todo esto, el SU y el lambertismo saltaron directamente del revisionismo al reformismo.La IV Internacional no existe, y ninguna de las corrientes existentes que se reclama de su tradición se sitúa bajo el legado teórico-programático de la IV Internacional, y mucho menos busca defenderlo. Esto es así, más allá de que muchas corrientes hablen por la reconstrucción, el renacimiento, la reforjación o la refundación de la IV Internacional, no son principistas, ni buscan serlo, y en su mayoría no son genuinamente internacionalistas.Sólo será la conquista del poder por el partido revolucionario (leninistatrotskista), y su dirección revolucionaria internacionalista, la que esté a la altura política de poder reconstruir o refundar la IV Internacional.

El trotskismo y las diferentes organizaciones internacionales

Una Internacional centralista y democrática, heredera de la IV Internacional, funciona con organismos internacionales como son el Comité Ejecutivo Internacional y el Secretariado Internacional (y burós regionales), aparte del Congreso Mundial que es su máxima instancia. Y, en los períodos previos a los congresos, con grupos de opinión internacionales, tendencias internacionales y hasta fracciones internacionales, que no sólo cuestionan la orientación, como hacen las tendencias, sino también se plantean el cambio de la dirección de esa Internacional. Salvo la fracción internacional, porque ésta se da disciplina propia, los demás agrupamientos no discuten públicamente y se disuelven terminado el Congreso Mundial. La fracción seguramente no se disuelve por el tamaño de sus diferencias, y si no hubo problemas de principios, la dirección internacional deberá (debería) incluirlos proporcionalmente en el CEI.

• La federación internacional es otra forma de organización que ha surgido en el trotskismo de la inmediata Segunda post-Guerra. Se trata de acuerdos entre dos o tres partidos madres o guías, y unos cuantos grupos que pueden tener, o no, vínculos con estas tendencias internacionales al estar unidos a algunos de esos partidos madres. Ese fue el caso del Comité Internacional que al no construir Internacional de hecho se transformó en una federación centralizada alrededor del status quo entre el partido de Gerry Healy de Gran Bretaña y el de Pierre Lambert de Francia, durante casi toda la década del 60. También el CORCI, de los años 70, unificación entre el lambertismo, el POR boliviano y el PO argentino; y posteriormente la TCI formada por estos últimos, o la actual CRCI -Coordinadora para la Refundación de la Cuarta Internacional- entre el PO (de origen Lora-lambertista), el PCT italiano (de origen mandelista) y el PRT griego (de origen healysta) donde, cada mono en su rama, colabora, pero no se mete en la discusión de los otros partidos, ni critica sus posturas o políticas. Y, a lo sumo, hacen conferencias internacionales y se manejan por consensos sin ir a fondo en las discusiones, acumulando así diferencias que no encuentran canal orgánico para ser debidamente abordadas, ni que el organismo internacional tenga una postura definida.

• Otras formas de organización internacional que han surgido en el trotskismo de la Segunda post-Guerra son las tendencias internacionales, las que no construyen internacional con los organismos correspondientes. Éstas pueden surgir de la ruptura de una Internacional o de otra tendencia internacional, y funcionar tras el liderazgo de un partido madre o guía, como el PTS en la Fracción Trotskista o Lutte Ouvrière de la Unión Comunista Internacional. El primero surge de una ruptura con la LIT-CI, a finales de los 80, como tendencia internacional, y LO es una vieja ruptura francesa de la IV Internacional, en vida de Trotsky, que en la Segunda post-Guerra construyó, o sumó, algunos otros pocos grupos internacionales. Estas tendencias internacionales no tienen organismos internacionales, a lo sumo hacen conferencias mundiales o regionales con los grupos que son seguidores del partido madre o guía, el que impone, prácticamente, sin debates importantes y orgánicos, sus concepciones por el peso, el prestigio y la confianza que sobre estos tienen.

• Por último, tenemos la posición más extrema del nacional-trotskismo; los partidos o grupos nacionales que -esforzándose incluso por ser principistas en gran número de cuestiones- con infinidad de pretextos, no buscan construir organización internacional, a lo sumo algunos tienen vínculos internacionales, e intercambian posiciones o algún artículo para sus prensas, pero nada más.

Del reagrupamiento de los revolucionarios a la Internacional

En este contexto internacional, de crisis cada vez más profunda del capitalismo imperialista y, al mismo tiempo, de una caída en el nivel de laconciencia política de clase del proletariado, junto a la profundización de la crisis de dirección revolucionaria del proletariado mundial, es que se hace imprescindible que los grupos resistentes, o sea, los grupos que se encuentran bajo el legado teórico-programático de la IV Internacional, se reagrupen.Indudablemente que, para un reagrupamiento de esas características, no se puede exigir estar de acuerdo en todo. Con que se esté de acuerdo en los principios fundamentales es más que suficiente. Por ejemplo, si se nos preguntara a nosotros, la LCT, si el entrismo en el laborismo en Gran Bretaña en 1948, o la política del POR en la revolución boliviana en 1952, o el entrismo del POR argentino en la rama sindical del Partido Justicialista, o el apoyo al MNA en Argelia realizado por el CI, o la orientación guerrillera del SU, o el apoyo al gobierno -en el exilio- del General Torres en Bolivia en 1971/72 del POR boliviano y del PO argentino, o cómo fue levantada y llevada adelante la consigna de Asamblea Constituyente en Perú en 1978, por las diferentes ramas del SU y el CORCI, o si fue correcto levantar la consigna de la Asamblea Constituyente para Polonia en 1980, o el apoyo a Mitterrand en las elecciones francesas de 1980, y a su gobierno, frente a la caracterización de una guerra civil en germen, o la teorización de la revolución democrática de Moreno-LIT-CI, o el apoyo a algún ala de la burocracia restauracionista en la URSS o los países del Este de Europa. A todo esto, responderíamos categóricamente que no, que ninguna de esas cuestiones fueron respuestas políticas correctas, y muchas de esas respuestas fueron capituladoras. Pero no nos podríamos negar a construir, con alguna organización que, proviniendo de nuestra tradición o de otras, no haya llegado todavía al cien por cien de nuestra interpretación, y a la misma valoración de estos u otros hechos históricos a la que llegamos nosotros. Hay que ver cuáles de estas cuestiones son de principio y cuáles no. Lo importante son las cuestiones de principio y la respuesta a los procesos contemporáneos más importantes de la lucha de clases, y en ese marco; el programa, o sea: la comprensión común de los acontecimientos y tareas. Eso es lo que da el marco para poder proyectarnos hacia adelante y para discutir las diferentes interpretaciones históricas, al revés no se va a ningún lado, a menos que perder el tiempo o hacer gala de sectarismo, sea algún lado.En relación a las diferentes tradiciones a algunos le caerá mejor Lambert que Moreno, a otros Grant que Healy, o Lora que Altamira y a otros Varga que Just, y viceversa en todos los casos, pero hoy nada de eso es importante.

Lo realmente importante es defender el legado teórico-programático de la IV Internacional y construir la Internacional sobre sanos criterios y bases marxistas revolucionarias, proyectándola hacia adelante. Sólo los nuevos combates forjarán una cohesión ideológica-doctrinal y por tanto una nueva tradición e identidad partidaria internacional.El CO-ICOR es un reagrupamiento de grupos trotskistas principistas nacionales, de diferentes tradiciones, que, por ser internacionalistas, buscan construir una Internacional centralista y democrática, que efectivamente esté bajo el legado teórico y programático de la IV Internacional, no sólo en sus concepciones principistas, sino también porque busca no caer en la tendencia internacional de partido guía, ni en el federalismo de los consensos nacional-trotskistas.

Ciertamente que, siendo unos pocos grupos bolcheviques, y pequeños, no podremos tener una Internacional con sus organismos correspondientes como quisiéramos, y se seguirá siendo un organismo internacional que lucha para convertirse en fracción internacional sólida, dándonos los mecanismos para combatir la cristalización de la concepción de partido guía, y huyéndole como a la peste a cualquier forma de federalismo.

Sólo un reagrupamiento de grupos revolucionarios, bajo criterios principistas y genuinamente internacionalista, nos permitirá pegar un posterior salto, en tanto estemos tanto teórica como subjetivamente preparados para las tareas futuras. Y eso se logra, no sólo defendiendo los principios políticos fundamentales, sino también batallando por un rearme teórico-programático de cara a los problemas de nuestro tiempo, tarea ésta que no la puede realizar uno, ni dos pequeños grupos, sino que es una tarea de elaboración colectiva.

Se hace necesario acordar ciertos criterios y normas que defiendan el reagrupamiento y proyecten al colectivo

Para la construcción del CO-ICOR los grupos adherentes -incluso dos o tres que conformen una pequeña tendencia internacional- deben adherir a los puntos de las bases políticas de principios del Llamamiento. Por supuesto que éstas pueden ser puestas en discusión, y mejoradas, por los grupos que busquen sumarse. Pero una vez adherido, para seguir siendo parte del COICOR -o del nombre que asuma el reagrupamiento- hay que disciplinarse a esas bases.

• Todo grupo adherente debe enmarcarse en las bases del Llamamiento y, si tuviera diferencias, explicitarlas. Es el colectivo el que analiza si dichas diferencias son de primer orden o secundarias.

• Todo grupo adherente debe pasar su prensa a los otros grupos del Comité Organizador. Aquel compañero o grupo que, por pequeño, no pudiera sacar una prensa ni cada 3 meses, deberá abrir un blog y tenerlo actualizado con artículos, volantes o declaraciones internacionales y otros materiales de dicho grupo. Si no edita prensa y no mantiene actualizado el blog será considerado un grupo simpatizante.

• Todo grupo adherente puede aplicar la táctica nacional que considere más conveniente, pero al mismo tiempo no puede negarse a la discusión si algún otro grupo se la requiriere.

• En tanto que los miembros adherentes se mantengan en el marco de las bases de principios del Llamamiento internacional, la discusión será interna, pero si un compañero, grupo o corriente interna comienza a desarrollar concepciones diferentes (que tienen por base una revisión teórica que no fue discutida y acordada previamente, como fue el Llamamiento u otro documento) se pone, de hecho, en situación de fracción y habilita la discusión pública internacional. Discusión ya no de un grupo contra otro grupo, sinodel colectivo contra ese sector revisionista, pero no es expulsado del organismo, algo que sólo puede realizar una conferencia con los 2/3 de los votos, y si transgrede los principios, y no por diferencias políticas.

• Todo grupo adherente debe concurrir a los eventos internacionales que se voten, por mayoría simple, a realizar, tales como conferencias u otras reuniones internacionales. Siendo ideal una reunión de estas características cada dos años.

• Todo grupo adherente deberá cotizar un 25 por ciento del ingreso total mensual del grupo. Dinero que el mismo grupo guardará y que será destinado a actividades internacionales, como el costo de los viajes a dichas conferencias; un 20 por ciento para ese mismo grupo y un 5 por ciento para la organización del evento y para la ayuda a grupos en situación económica muy difícil.

▪ Todo grupo adherente, en tanto cumpla con los requisitos, tiene voz y voto en el colectivo para decidir sobre la orientación de las declaraciones y en las conferencias internacionales. Y en los países que tuvieran más de un grupo será la conferencia cada dos años la que fije quién tiene voto pleno y quién consultivo. Y la conferencia trabajará también en función de la fusión de los grupos nacionales.

▪ Todo grupo adherente designará uno o dos compañeros responsables para escribir declaraciones, hacer seguimiento de las declaraciones que estén escribiendo otros, y aportes a las mismas. Esos compañeros, al haber sido designados por los grupos, están facultados para resolver si tal caracterización y orientación es la que corresponde al proceso en cuestión. Si una mayoría está a favor de una posición, caracterización u orientación determinada será ella la que escriba la declaración, aunque en un comienzo haya empezado a ser redactada por la minoría.

▪ Todo grupo adherente debe publicar en su periódico o blog las declaraciones, comparta su contenido o no. En el caso de que un grupo, siempre y cuando sea del país en cuestión, no la comparta podrá escribir un artículo, que no supere el 20 por ciento de la declaración, y hacerlo público junto a la declaración en su prensa o blog. Respetando así la posición del todo y manifestando el grupo su diferencia que le ataña directamente a la política que está orientando. Obviamente que esa situación podrá abrir o no un debate sobre el tema, todo depende del tamaño de las diferencias en cuestión.Claro está que no se trata de reglamentar todo, sino de tener criterios básicos que batallen contra el consenso federativo, defendiendo las conquistas políticas organizativas logradas, e impulsando al reagrupamiento hacia adelante. Por ejemplo, es muy probable que el desarrollo del colectivo haga necesario un boletín de debate interno y que éste se edite cada tres meses traducido al menos a tres idiomas, y también, si fuesen muchos los grupos que conforman el colectivo, se haría necesario que se vote en una Conferencia, un buró de no más de 5 miembros, y no más de uno por grupo, para las tareas asignadas. Porque siempre las formas organizativas corresponden a las necesidades políticas. Lo que nunca debemos olvidar sonlos dos objetivos: la lucha por la construcción del partido en la clase para la conquista del poder y la lucha por la Internacional centralista y democrática.Por otra parte, que se batalle contra la concepción de partido madre, o guía, no significa que ningún partido deba ponerse a la vanguardia del reagrupamiento e impulsar el colectivo. Es lógico y necesario que eso ocurra, así como que en otro momento pueda ser otro grupo o partido. Lo realmente importante es que se sea centralista y democrático y que no se cristalicen criterios político-organizativos de partido guía, ni el impasse federativo.

No hay opciones, o se construye Internacional o se deja de ser trotskista principista y se aleja la posibilidad de resolver la crisis de dirección revolucionaria del proletariado

El hecho de ser pequeños grupos no nos tiene que inhibir de batallar por la Internacional. Más aún, lejos de pensar que la tarea es inmensa e imposible, más enfocados debemos estar en esa tarea puesto que sin esa proyección desapareceremos o degeneraremos en concepciones centristas nacionaltrotskistas, o cristalizaremos nuevas concepciones revisionistas.

Trotsky decía, polemizando con la Leninbund alemana a principios de los '30: "Quienes creen que la Izquierda Internacional se estructurará algún día como mera suma de grupos nacionales, y que por lo tanto la unificación internacional puede postergarse por tiempo indeterminado hasta tanto los grupos nacionales se "hagan fuertes", atribuyen al factor internacional una importancia secundaria y por eso mismo se lanzan por la senda del oportunismo nacional.""Es innegable que cada país posee sus propias peculiaridades y que éstas revisten gran importancia; pero en nuestra época estas peculiaridades no se pueden analizar y aprovechar de manera revolucionaria si no es con un enfoque internacionalista. Por otra parte, sólo una organización internacional puede ser la portadora de una ideología internacional.""¿Se puede creer seriamente que grupos nacionales de la oposición aislados, divididos entre sí y abandonados a sus propios recursos pueden ser capaces de encontrar por sí solos el camino correcto? No, esta línea conduce inexorablemente a la degeneración nacional, al sectarismo y a la ruina. Las tareas que tiene planteada la Oposición Internacional son tremendamente difíciles. Sólo si se vinculan indisolublemente, sólo si elaboran en forma conjunta las respuestas a los problemas planteados, si elaboran su programa internacional, si verifican mutuamente sus respectivas tácticas, en fin, solo si se unifican en un organismo internacional, los grupos nacionales de la Oposición podrán realizar su tarea histórica".

Si eso era así en la década del 30, en vida de Trotsky, mucho más es necesaria hoy la unidad de partidos o grupos trotskistas principistas, cuando no existe un referente marxista internacional ni con la autoridad política, ni con la capacidad de Trotsky.

Liga Comunista de los Trabajadores

29-05-2017